Productor: Thomas Alva Edison
Guión: J. Searle Dawley, según la novela de Mary W. Shelley
Intérpretes: Charles Ogle (la criatura), Augustus Phillips (Frankenstein), Mary Fuller (Elizabeth)
Nacionalidad y año: USA 1910
Duración y datos técnicos: 16 min. b/n tintado.
Guión: J. Searle Dawley, según la novela de Mary W. Shelley
Intérpretes: Charles Ogle (la criatura), Augustus Phillips (Frankenstein), Mary Fuller (Elizabeth)
Nacionalidad y año: USA 1910
Duración y datos técnicos: 16 min. b/n tintado.
Anunciado como "una libre adaptación de la dramática historia de Mrs. Shelley", el Frankenstein de Edison -como suele ser conocido- es la primera versión al cine del clásico literario. Supuso un gran esfuerzo en la época, y es casi una superproducción para entonces, aún la condensación a cuarto de hora que supone, basándose, primordialmente, y dentro de lo que cabe, en la versión teatral de R. B. Peake Presumption, or The Fate of Frankenstein (1823), la primera de todas las adaptaciones a la escena, junto a algunos ingredientes freudianos muy propios de la época. Según dicen Valentí y Navarro en su obra sobre el mito (vid. bib.): "Este film, que consta de veinticinco planos y un solo rollo, nació como resultado de un giro en la política de producción cinematográfica de la Edison, interesada en captar a un sector de público con una formación cultural más elevada mediante la adaptación de obras literarias de prestigio".
Frankenstein es un joven médico que ansía crear un ser humano perfecto por medios quirúrgicos. La criatura objeto de sus experimentos, empero, es un monstruo deforme, que huirá en la noche... Enfermo y compungido, será cuidado por su prometida, y la víspera de su boda será visitado por el monstruo; hay una lucha, y la criatura verá su propia efigie reflejada en un espejo y, horrorizada por la visión, huye nuevamente. Más tarde irrumpirá en la habitación de la prometida, quien, al gritar, atrae a Frankenstein, iniciándose una nueva lucha, hasta que el monstruo... desaparece. Como decía el rótulo explicativo: "El engendro de una mente maligna es vencido por el amor y desaparece". Los amantes, triunfantes, se abrazan.
La escena de la creación es particularmente interesante. Valentí y Navarro nos la cuentan así: "Este momento se consiguió filmar con la ayuda de un maniquí dotado de un esqueleto movido por hilos y recubierto de papel maché, al cual se prendió fuego; luego, proyectando el celuloide en dirección contraria, se lograba crear la ilusión de que el muñeco brotaba del caldero y se recomponía por sí solo". De este modo, se unió la creación al proceso alquímico, en lugar de a la electricidad, como en la novela, y medio por el cual se fundó la empresa Edison.
En la publicidad, la compañía Edison informó que "se había intentado eliminar con cuidado todas las situaciones realmente repulsivas y concentrarse sobre los problemas místicos y psicológicos que se hallan en este asombroso relato". De ahí ese final, un tanto abstracto.
Frankenstein es un joven médico que ansía crear un ser humano perfecto por medios quirúrgicos. La criatura objeto de sus experimentos, empero, es un monstruo deforme, que huirá en la noche... Enfermo y compungido, será cuidado por su prometida, y la víspera de su boda será visitado por el monstruo; hay una lucha, y la criatura verá su propia efigie reflejada en un espejo y, horrorizada por la visión, huye nuevamente. Más tarde irrumpirá en la habitación de la prometida, quien, al gritar, atrae a Frankenstein, iniciándose una nueva lucha, hasta que el monstruo... desaparece. Como decía el rótulo explicativo: "El engendro de una mente maligna es vencido por el amor y desaparece". Los amantes, triunfantes, se abrazan.
La escena de la creación es particularmente interesante. Valentí y Navarro nos la cuentan así: "Este momento se consiguió filmar con la ayuda de un maniquí dotado de un esqueleto movido por hilos y recubierto de papel maché, al cual se prendió fuego; luego, proyectando el celuloide en dirección contraria, se lograba crear la ilusión de que el muñeco brotaba del caldero y se recomponía por sí solo". De este modo, se unió la creación al proceso alquímico, en lugar de a la electricidad, como en la novela, y medio por el cual se fundó la empresa Edison.
En la publicidad, la compañía Edison informó que "se había intentado eliminar con cuidado todas las situaciones realmente repulsivas y concentrarse sobre los problemas místicos y psicológicos que se hallan en este asombroso relato". De ahí ese final, un tanto abstracto.















































1 comentarios:
Esto sí que es una joya, gracias.
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